Por tu sonrisa

Una boca
saludable

Asesoría: Pedro Mejia Fernandez, Odontólogo Endodoncista
Edición: 109

Hay signos y síntomas que pueden alertar cuando algo no está bien en la cavidad oral o en el sistema. La higiene y la prevención son vitales.

Una boca saludable

Aunque los dientes son la carta de presentación, no son los únicos a los que hay que prestarles atención. Lograr una sonrisa saludable, por dentro y por fuera, implica cuidados para todo un sistema de tejidos duros y blandos.

Dientes, encías, mucosa masticatoria, huesos maxilares, lengua, labios, mejillas, glándulas salivales, músculos masticatorios y faciales, amígdalas, faringe y la ATM (articulación que permite los movimientos de la mandíbula) funcionan coordinadamente. Cualquier dolencia o alteración de alguna de estas estructuras tendrá repercusión sobre las demás, comprometiendo una o varias de las funciones de la cavidad oral.

Así lo explica el odontólogo endodoncista, Pedro Pablo Mejía Fernández, que insiste en mantener la armonía entre todos los elementos, con ayuda de dos factores claves: la prevención y la adecuada higiene oral.

LAS ALTERACIONES

Y, ¿qué puede afectar al sistema? Mejía Fernández menciona algunas de las afectaciones: caries, enfermedad periodontal (de las encías), maloclusiones (alteración de la mordida) y trastornos de la ATM.

Si bien las dos primeras son las más comunes, “la mala posición de los dientes lleva también a muchos trastornos. La mala higiene es la principal causa de estas patologías y no siempre va a ser porque el paciente no se cepilla los dientes sino que no lo hace como debe ser. No utilizan frecuentemente el hilo dental y no corrigen la mala posición, salvo cuando tienen afección estética”.

Otras alteraciones, que no son por descuido y que podrían llamarse “trastornos del desarrollo de los dientes o genéticos”, complementa el especialista, son la hipoplasia del esmalte, en la que esta capa protectora de los dientes se forma de manera deficiente y los dientes erupcionan con manchas blancas relacionadas con un esmalte más blando, haciéndolos más susceptibles a las caries. La situación se puede vincular “con procesos infecciosos, altas fiebres o consumo de medicamentos durante la etapa de calcificación de los dientes permanentes, en los primeros años de vida”.

LAS PRÁCTICAS ESENCIALES

Pedro Pablo Mejía explica que los dientes deben lavarse en una forma ordenada, siguiendo todo el arco, llevando el cepillo (ojalá́ suave y cambiándolo por lo menos cada mes) de la encía hacia los dientes. Es importante utilizar hilo dental y la crema dental que más se tolere.

Luis Fernando Vé́lez complementa que la higiene no puede ser tan escasa que permita que se formen las bacterias que inflaman los dientes, pero tampoco tan exagerada que se llegue a desgastarlos. Hay que evitar, además, comerse las uñas.
  AVANCES Y TRATAMIENTOS

Un fenó́meno que afecta al sistema es el bruxismo y que ya puede ser tratado con la ayuda de un equipo interdisciplinario: un adecuado diagnóstico es necesario para definir el tratamiento indicado. Cuando la caries es extensa y compromete el tejido interno de los dientes o estos se fracturan es posible realizar endodoncia o tratamiento de conductos, con modernos procedimientos que con una correcta anestesia son indoloros y rá́pidos. "Cada añ̃o se salvan millones de dientes gracias a un proceso de conductos bien realizado", dice Mejía.

ESTAR ALERTA

Luis Fernando Vélez Jaramillo, jefe de pregrado de la Facultad de Odontología del CES y especialista en diagnóstico y medicina oral, comenta que hay factores que alertan sobre las irregularidades en el sistema, como el sangrado de las encías, el dolor dental y la aparición de fracturas o desgastes. “Si a alguien le están sangrando las encías cuando se cepilla es porque están irritadas y puede haber presencia de cálculos”.

La lengua y los tejidos blandos deben ser revisados, en un primer momento, por el paciente. Cualquier alteración podría indicar, por ejemplo, problemas gastrointestinales.

Además de la higiene con cepillo y el hilo dental, insisten los dos expertos, es obligatorio ir al odontólogo, porque por más cuidadosa que sea la persona, se requiere de una atención rigurosa, lo que permitirá prevenir y hacer un diagnóstico a tiempo.

Dental

¿LOS HÁBITOS ALIMENTICIOS PUEDEN INFLUIR EN LA SALUD DE LOS DIENTES Y DE LOS DEMÁS ELEMENTOS DEL SISTEMA?

“No podemos decirle al paciente, que no consuma carbohidratos o azúcares, estos forman parte de nuestras necesidades. Lo que sí es posible es reducir el consumo y no hacerlo continuamente. Debemos dar tiempo para que el mecanismo de defensa de la saliva actúe. La consistencia de los alimentos influye: los pegajosos estarán en mayor contacto con los dientes aportando mayor azúcar a las bacterias que causan la caries; unas galletas o las papas fritas pueden ser más dañinas que dulces que se mantienen menos tiempo. Independiente del tipo de alimento lo más importante es la higiene oral, que se realice un correcto cepillado por lo menos tres veces al día y comiendo a las horas que deben ser. Los alimentos ácidos también dañan el esmalte favoreciendo la caries, disminuya su consumo y no se cepille inmediatamente después de consumirlos, porque favorece el barrido del esmalte. Existen productos que son amigos de los dientes como los chicles sin azúcar, aparte del efecto mecánico de limpieza que realizan, estimulan la producción de saliva que es la primera defensa contra la caries por los anticuerpos que contiene”. Pedro Pablo Mejía Hernández

 

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marisol sanchez escribió, Me parece interesante el articulo , claro y con recomendaciones muy precisas para el lector.
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